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miércoles, 4 de febrero de 2009

Nuevos enfrentamientos entre ecologistas y balleneros japoneses en el Antártico

La organización ecologista Sea Shepherd (Pastor del Mar) ha denunciado que dos de los tripulantes de su buque, el Steve Irwin, han resultado heridos con cortes y contusiones cuando varios balleneros japoneses les atacaron con cañones de agua, bolas de cobre y plomo, y armas sónicas.
El portavoz de esta organización defensora de los cetáceos, y capitán del Steve Irwin, Paul Watson, ha afirmado que "el despliegue de sistemas de armas militares en la Zona del Tratado de la Antártida es una violación del Derecho Internacional". En las imágenes de un vídeo difundido, se observa cómo los ecologistas reciben chorros de agua lanzados desde un buque ballenero, que ha sido acusado de haber utilizado armas contra los defensores de los mamíferos marinos y haber herido a dos de sus miembros.
Watson ha explicado que el arma sónica LRAD (Long Range Acoustical Device) puede causar desorientación, náuseas y vómitos, así como sordera temporal o permanente. Según Watson, la LRAD fue activada a larga distancia, pero las bolas de cobre y plomo fuero lanzadas desde el ballenero Yushin Maru 3 a una zodiac de los ecologistas.
Cada año, activistas de Sea Shepherd y Greenpeace tratan de impedir que los pesqueros japoneses cazen ballenas para supuestas investigaciones científicas. La táctica es estorbar a los balleneros y hacerles moverse constantemente. La inestabilidad del barco dificulta el disparo de los arpones y el acierto en el blanco.



Sea Shepherd demanda a los gobiernos de Australia y Nueva Zelanda a que utilicen ante la justicia, el informe del Fondo Internacional para el Bienestar de los Animales (IFAW), ya que dicho documento permite a estos países pararlizar la caza de cetácos como en otras ocasiones. Australia afirmó la semana pasada que mantendrá la presión diplomática sobre Japón, pero descartó el inicio de acciones legales.



Fuentes: ABCnews, La Sexta, Antena 3, Canal Sur, Tele 5, Australian Customs and Border Protection Service

jueves, 22 de enero de 2009

Un barco averiado de la flota ballenera japonesa retorna a Japón

El navío, que fue descubierto la semana pasada en el puerto de Surabaya, Indonesia, mientras realizaba reparaciones en una de sus hélices, estaba encargado de transportar las ballenas muertas hasta el buque factoría donde son despedazadas.
Aún no se sabe cuál será el destino del barco cuando esté reparado, pero las autoridades de Surabaya señalaron que retornará a Japón, en lugar de volver al Santuario de Ballenas del Océano Antártico, donde la flota japonesa caza estos mamíferos.
Greenpeace afirma que los daños en el barco afectaron a una de las hélices propulsoras, al timón y al sistema de navegación. Se cree que la hélice ha sido reparada, pero no se tiene conocimiento de que el timón y el sistema de navegación estén funcionando correctamente. Al parecer, el barco zarpó de puerto indonesio sin habilitar su Sistema de Identificación Automático.
La flota japonesa atracó en Indonesia, porque tiene denegada su entrada tanto en Australia como en Nueva Zelanda.
“Si es verdad que el Yushin Maru 2 vuelve a Japón, nos encontramos ante una significativa merma en el número de ballenas que serán matadas en el Santuario Antártico esta temporada y estamos encantados con la noticia” ha declarado María José Cabalero, coordinadora de campañas de Greenpeace. “Sin embargo un solo barco fuera de servicio no es suficiente. Debe iniciarse una investigación exhaustiva y el Gobierno de Japón debe comprometerse a dejar de despilfarrar el dinero de sus contribuyentes en la farsa del programa de caza de ballenas”.
Para la organización ecologista la razón de "los fines científicos" de esta práctica, carece totalmente de credibilidad. El programa ballenero del Gobierno japonés es cada año más controvertido. Actualmente dos activistas de Greenpeace están a la espera de juicio en Japón tras denunciar el contrabando de carne de ballena que afecta a la tripulación de la flota ballenera tras recibir información de antiguos y actuales tripulantes. Estos confirmaron, que los robos de carne de ballena y su venta ilegal son habituales.

Fuente: Greenpeace, El MUNDO