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martes, 27 de enero de 2009

Aumenta el riesgo de extinción del pingüino emperador en el Antártico

De alguna forma ya es conocido que uno de los impactos del Calentamiento Global, es el progresivo deshielo de los Polos. Sin embargo, la culminación de este fenómeno parece estar más cerca de lo que parecía.
Las primeras consecuencias contempladas a medio plazo son los daños que provocará sobre las especies animales que poblan la Antártida, entre ellas el pingüino emperador
(Aptenodytes forsteri).
Así lo afirma el estudio realizado por Stéphanie Jenouvrierab, Hal Caswella, Christophe Barbraudb, Marika Hollandc, Julienne Strœved y Henri Weimerskirchb. Esta investigación, que se recoge en la revista PNAS (Proceesing of the National Academy of Sciences), ha sido realizada mediante cálculos demográficos para la colonia de pingüinos emperadores de Terre Adélie, Antártida (1962-2005). Haciendo previsiones de la extensión de hielo marino (SIE), que se basan en los Modelos Generales de Circulación del Clima de la Tierra, incluidos en el informe del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC-2007), el grupo de científicos pronostica una drástica reducción de esta especie endémica (alrededor del 95%).
Estas aves, de unos 120 cm de altura , hacen gran parte de su vida en los bloques de hielo y realizan grandes desplazamientos para la busca de alimento y cría de los polluelos. Los científicos consideran que el aumento de la temperatura en el Antártico reducirá las extensiones de hielo, trayendo graves consecuencias para esta especie, que se reproduce durante el invierno polar. En el hielo marino forman colonias, a grandes distancias del mar abierto, lo que hace que las incursiones al agua en busca de alimento requieran largos viajes. Si los bloques de hielo son muy extensos y abundantes, los viajes se vuelven más largos, el gasto energético para los adultos es mayor y disminuye la capacidad de aprovisionamiento para sus crías. Sin embargo, si el hielo es escaso, los índices de supervivencia son aún más bajos, porque estas aves se alimentan de peces que a su vez ingieren krill, unos crustáceos minúsculos que forman parte del plancton marino. La abundancia de hielo marino favorece la producción de éste, por lo que la relación entre cantidad de hielo y disponibilidad de alimento para la fauna polar es directa.
Entre 1972 y 1981, un descenso brusco de la extensión de hielo marino en el Polo Sur tuvo consecuencias dramáticas sobre la población de pingüinos emperador. La reducción de un 11% en la masa de hielo provocó un descenso de un 50% en la población de esta especie.

Fuentes: PNAS, El Mundo, IPCC, OMM,

jueves, 22 de enero de 2009

Sube la temperatura en la Antártida y aumenta el calentamiento del Polo Sur

Científicos de la NASA y la Universidad de Washington acaban de demostrar, combinando los datos de satélites y estaciones en tierra, que el calentamiento de la Antárdita es un hecho.
Los climatólogos creían hasta ahora, que todo el planeta se estaba calentando con la excepción del Polo Sur, pero durante los últimos 50 años se ha estado calentando a un ritmo parecido al del resto del planeta.
El principal autor del trabajo que aparece en Nature, Eric Steig, director del Centro de Investigación del Cuaternario de la Universidad de Washington, ha afirmado que "se aceptaba el calentamiento de una zona relativamente menor del continente, la península Antártica". "Se creía que todo lo demás se estaba enfriando, y esto incluía la Antártida Occidental, que es la plataforma de hielo más susceptible a un futuro colapso".
Por su parte, Andrew Monaghan, del Centro Nacional de Investigación Atmosférica de Estados Unidos, y David Bromwich, de la Universidad estatal de Ohio en Columbus, confirman que la actividad humana contribuye a este calentamiento.
La plataforma occidental se alza unos 1.800 metros sobre el nivel del mar -mucho menos que los 3.000 metros de la oriental-, y tiene un tiempo más suave que el resto del continente, con tormentas relativamente templadas y muchas más precipitaciones (en forma de nieve, desde luego). La Antártida Occidental se ha estado calentando una décima de grado centígrado por década desde 1957, es decir, medio grado de promedio en los últimos 50 años.
Los efectos del cambio climático han sido menos homogéneos en el Polo Sur que en el Norte. Las temperaturas de la superficie del Ártico han subido el doble que las del Antártico -y que las del resto de la Tierra-, y su deshielo ha sido mucho más acusado.
El calentamiento antártico permanece latente bajo la fría calma. Los últimos datos con núcleos o testigos de hielo (muestras cilíndricas extraídas de profundidad) ya indicaban lo indicaban más claramente que lo que marcan los instrumentos de superficie.
Además, varios de los gigantescos glaciares que constituyen la hoja occidental se han acelerado y están contribuyendo al creciente nivel del mar. El calentamiento de la península Antártica (3 grados desde 1950) ha sido el más rápido registrado en el mundo, con consecuencias dramáticas como el desplome de las barreras Larsen.

Fuentes: Nature, Universidad de Washington, NASA, El País